Investigación

Ignacio Sánchez Mejías, de torero a periodista en Heraldo de Madrid

Susana Mª Teruel Martínez

Ignacio Sánchez Mejías fue torero, escritor y un personaje muy involucrado en la cultura española de principios de siglo XX. El diestro sevillano fue amigo de algunos miembros de la generación del 27, por lo que su muerte, propiciada por una terrible cogida en la plaza de toros de Manzanares, en 1934, causó una gran consternación en su época y en los poetas del 27. Por eso, fue llorado por estos en sentidas elegías, como Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca, “Verte y no verte” de Rafael Alberti o “Citación fatal” de Miguel Hernández.
Ignacio Sánchez Mejías se embarcó en distintas empresas quijotescas, pues poseía muchas inquietudes literarias, artísticas y culturales. De este modo escribió obras de teatro y una novela, ofreció conferencias… y fue periodista en La Unión de Sevilla en 1925 y en Heraldo de Madrid en 1929. Según testimonios de la época, el torero se caracterizaba por su valor en el ruedo y esa misma valentía se reflejaba en sus actividades y en sus artículos periodísticos, en los que ofrece claramente su opinión, argumentando sus ideas con rotundidad y elegancia, usando incluso la ironía y la ficción narrativa.
En sus escritos periodísticos del Heraldo de Madrid, Sánchez Mejías se muestra sincero ante un tema de suma actualidad, como es la defensa de la Tauromaquia. El 22 de mayo de 1929, José Mª Salaverría publica en ABC el artículo “El turno de los alemanes”, donde critica la fiesta taurina, la cual causa mala impresión a los turistas alemanes, forjándose la representación de una España monstruosa. Por ello, el torero sevillano escribe seis artículos de opinión en el Heraldo de Madrid para defender y enaltecer la fiesta taurina. El primero de ellos se titula “¿Cuándo hay que suprimir las corridas?” (24 de mayo de 1929), en el que contesta a Salaverría, intentando convencer a este y al lector de que en nuestro país las corridas de toros forman parte de la belleza y de las buenas costumbres españolas, y no se pueden comparar con otras crueldades existentes en el mundo.
Todas estas palabras provocaron la polémica y así el 28 de mayo de 1929 en “Sobre la censura”, Sánchez Mejías se queja de la censura que ha sufrido con su anterior artículo, por lo que manifiesta libertad de expresión a la hora de proteger el espectáculo taurino. Su perseverancia sosteniendo sus argumentos con absoluta firmeza será elogiada por escritores como Unamuno.
El 30 de mayo de 1929 publica “Las corridas de toros y los vendedores de plátanos”, en el que Ignacio se dirige al director del Heraldo de Madrid para explicarle que su objetivo es defender las corridas de toros y no esconderlas ante los turistas. Señala que el arte de los toros ha sido muy valorado por personalidades como Lord Byron, Cervantes, Velázquez… Además, haciendo uso de su invención novelesca, relata la historia de un vendedor de plátanos para que el lector comprenda sus teorías.
En “Los nuevos sentimentales” (31 de mayo de 1929), el torero se dirige a la Sociedad Protectora de Animales y Plantas, llamada por este “los nuevos sentimentales”, los cuales desconocen la fiereza del toro, por lo que Sánchez Mejías recurre a su propia experiencia para aportar anécdotas que refuercen la idea de que este animal es peligroso e indomable, perfecto para la lidia.
“El guardia de la porra, director de lidia” (4 de junio de 1929) hace referencia al caballo en el espectáculo taurino, cuya muerte no debe producirse si el diestro torea bien al toro. También está en contra del uso del peto en el equino, que sería como sustituir al guardia de la porra por una camilla de la Cruz Roja.
En “Fakires contra teólogos” (6 de junio de 1929), el periodista considera que “los nuevos sentimentales” sufren más por los animales que por el torero que se juega la vida en los cosos taurinos. Asimismo, entre otros ejemplos, subraya que han existido famosos teólogos que han apoyado la Tauromaquia y el oficio de los diestros.
En todos estos artículos periodísticos del Heraldo de Madrid, Ignacio Sánchez Mejías hace frente a un tema tan controvertido en su época como en la actualidad y demuestra su virtud para escribir, su cultura, su sinceridad y su emoción a la hora de transmitir y defender sus ideas. El diestro andaluz emplea una sólida argumentación en cada uno de ellos, ensalzando la fiesta taurina y el arte de los toreros en la lidia. Gracias al Heraldo de Madrid, Ignacio Sánchez Mejías ejerció de periodista y sus pensamientos han quedado recogidos en unos escritos interesantes y originales que muestran a un personaje que ha dejado huella

Categorías:Investigación

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