Investigación

Juan Palomo: guerra y caricaturas en la Cuba del XIX

Ainhoa Gilarranz Ibáñez

En 1868, España vivió el estallido de La Gloriosa, revolución de corte liberal que entre varios cambios propuso la libertad de imprenta y cuya consecuencia directa fue la aparición de 600 nuevas cabeceras periodísticas en años posteriores. Aunque esta no fue la única rebelión que vieron los españoles, al otro lado del Atlántico, las colonias pedían su propia liberación y así comenzaba la guerra de los Díez Años entre España y Cuba; conflicto en el que el campo de batalla también se instauró en las páginas periodísticas a través de la sátira y el humor de Juan Palomo.

Apenas un mes después del inicio del Sexenio Revolucionario, en las colonias españolas surgieron los movimientos independentistas de Cuba y Puerto Rico. La sublevación puertorriqueña fue solucionada rápidamente por España; todo lo contrario que en la perla antillana en la que comenzó una lucha de diez años entre los líderes independentistas y la metrópoli.

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La insurrección de hoy y la de mañana según Juan Palomo, publicado en febrero de 1870 (Fuente:University of Miami Libraries

 

En esta contienda, como en muchas otras, el combate no se redujo al campo de batalla, paralelamente se llevó a cabo un enfrentamiento propagandísticoen las cabeceras periodísticas que circulaban por la Isla. Tanto españolistas como independentistas utilizaron la prensa como medio de difusión ideológica; patria, poder y libertad se mezclaban entre las páginas y abrían círculos de debate dentro de las hojas impresas, y afuera, entre la ciudadanía.

No obstante, en el control de la prensa ganaba el bando españolista; la mayoría de las cabeceras que circularon estaban bajo su dominio y defendían con fiereza mantener a Cuba como colonia. Entre los directores de estas publicaciones se encontraban miembros del cuerpo institucional del gobierno español en la isla, de entre los que destacó el papel de los cuerpos de voluntarios, que se decantaron por publicar prensa joco-seria en la que defendían sus ideales a golpe de sátira y humor.

Juan Martínez Villergas y Víctor Patricio de Landaluze[i] formaron parte de ese cuerpo de voluntarios, aunque su popularidad llegó al convertirse en los creadores de varias publicaciones satíricas como El Moro Muza, Don Junipero y la más regular y vivaz: Juan Palomo. No es de extrañar que ambos escogieran la sátira como medio propagandístico, pues las revistas cómicas gozaron de una amplia popularidad entre los isleños; tal era su admiración por ellas que se creó una marca de habanos denominada Fray Gerundio, en honor a la publicación humorística dirigida por Modesto Lafuente a mediados del XIX en España.

La línea editorial de la cabecera quedó clara desde su primer ejemplar, publicado en noviembre de 1869: «JUAN PALOMO, con la risa en los labios y la hiel en el corazón, viene á pelear en pró de la santa cáusa nacional (…) Su programa es bien sencillo. Liberal en principios hasta la pared de enfrente, y en Cuba al lado de la Autoridad…»[ii].

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La redacción al completo de Juan Palomo en su primer aniversario con todos sus colaboradores o “Juanes” en el margen izquierdo y a la derecha el propio Juan Palomo cocinandoa los líderes anticoloniales, publicado en junio de 1870 (Fuente: University of Miami Libraries)

De periodicidad semanal, la cabecera contaba con varias secciones comenzando siempre por la “Menestra semanal”, donde bajo el pseudónimo de Juan Palomo, Martínez Villergas comentaba los sucesos más relevantes de la semana. “Los cuentos de Manigua” era otra de las secciones habituales en la que se relataba el día a día de una familia asentada en la isla durante los años de la guerra; pero sin duda lo que nunca faltaba eran las ilustraciones de Landaluze publicadas a doble página en cada uno de los ejemplares.

Pintor bilbaíno que llegó a Cuba con apenas veinte años, Víctor Patricio de Landaluze se mofaba de los líderes independentistas denigrándoles y convirtiéndoles en burros, buitres o cualquier clase de bestia. Los protagonistas de sus caricaturas solían ser Carlos Manuel de Céspedes, Vicente Aguilera, o la considerada como una de las heroínas de la independencia cubana, Emilia Casanova. El ilustrador español presentaba al grupo de insurrectos como un conjunto de ignorantes y alcohólicos que luchaban para su propio beneficio en vez de para el país.

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En la parte superior de izquierda a derecha, el líder independentista Carlos Manuel Céspedes y Francisco Vicente Aguilera, publicado en marzo de 1870.

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“El juego de la manigua”, publicado en abril de 1872 (Fuente:University of Miami Libraries)

Los líderes independentistas no fueron los únicos personajes que ilustraron Juan Palomo, Lanzaluze generó un imaginario nacional entorno a la personificación de los países europeos y americanos, que eran representados como matronas en distintas actitudes según el acontecimiento narrado. Destaca el papel de España: matrona guerrera[iii] que se enfrenta a la revolución cubana con fiereza y sostiene una relación maternal con Cuba, representada en una figura infantilizada que necesita ser guiada y protegida.

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la España maternal de Juan Palomo; izquierda publicada en mayo de 1873; derecha en agosto de 1873 (Fuente:University of Miami Libraries)

Es interesante observar la imagen de España en esta cabecera con respecto a “las españas” que aparecían en las cabeceras peninsulares como Gil Blas, La Flaca, El Motín, etc. La inclinación de unir la imagen de la nación con la decrepitud fue una de las características de estas publicaciones; por el contrario, en el caso de Juan Palomo, la alegoría nacional simbolizaba la fortaleza española frente a los conflictos que se le presentaban, tanto dentro como fuera de la isla. No sólo se modificó su vestuario, sino que era retratada en una actitud luchadora y activa, opuesta completamente a postura pasiva y doblegada con la que era ilustrada en la península.

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La España guerrera, publicada en Juan Palomo en abril de 1870; la España desarrapada, publicada en La Flaca en enero de 1873;. (Fuente: Hemeroteca de la BNE y University of Miami Libraries)

Además de modificar la representación de España, Juan Palomo, junto a otras cabeceras de similar línea editorial, difundió un nuevo panteón de héroes nacionales que resaltaba la labor de los cuerpos de voluntarios, bien considerados por los grupos coloniales de la isla, pero con escasa popularidad entre los diputados españoles: Nicolás Salmerón, Díaz Quintero y Eduardo Benot fueron algunas de las voces críticas contra los voluntarios y su creciente poder en la perla antillana[iv].

[Imagen 7: los héroes de la patria española; de izquierda a derecha: publicado en Juan Palomo en febrero de 1870, publicado en Juan Palomo, en agosto de 1870 y publicado en El Moro Muza, en diciembre de 1869. (Fuente: University of Miami Libraries y la Hemeroteca de la BNE)]

El choque ideológico entre el gobierno central y los grupos españolistas no pudo evitarse y el conflicto se trasladó a las cabeceras de la isla; ante la incapacidad de controlar su publicación, Madrid se posicionó en su contra e inició un ataque en forma de censura y sanciones. Juan Palomo, entre otras revistas, no pudo eludir al Gobierno y tras una sanción[v] de un mes de cierre, impuesta en abril de 1874, murió sin volver a publicar desde entonces.

 

 

 

[i] Para conocer más sobre este pintor véase: Adelaida DE JUAN: “Imágenes pictóricas de la Cuba del siglo XIX”, en Joaquín DE LA FUENTE (coord.): Pintura española y cubana y litografías y grabados cubanos del siglo XIX, Madrid, Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Archivos, 1983; Olga LÓPEZ: “Víctor Patricio de Landaluze: sus años en Cuba”, en Víctor Patricio de Landaluze (1830-1889): Colección del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, Bilbao, Museo de Bellas Artes de Bilbao, 1998.

[ii] La redacción de Juan Palomo: “Prospecto”, Juan Palomo, 1 noviembre de 1869.

[iii] La representación de la nación en esta actitud guerrera puede observarse en varias caricaturas a lo largo de la vida de Juan Palomo: abril de 1870, julio de 1872, abril de 1873, etc.

[iv] En estos términos se expresó con respecto al cuerpo de voluntarios Nicolás Salmerón durante la sesión parlamentaria del 14 de octubre de 1872: «…la servil flaqueza, la indigna complacencia está en alabar la conducta baja, cobarde y brutal de los voluntarios de La Habana…»

[v] Véase Suspensión de un mes impuesta al periódico Juan Palomo y cese de su director. Archivo Histórico Nacional, I 4738 ULTRAMAR, Exp.4.

Categorías:Investigación

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