Artículo histórico

La censura del asesinato de Calvo Sotelo

Alfredo Muñiz

A primera hora de la mañana circuló rápidamente por Madrid una noticia que aseguraba que el diputado monárquico señor Calvo Sotelo había sido secuestrado. Debido a los rumores de carácter sensacional que estos días últimos han sido puestos en circulación, no se concedió veracidad a cuanto se afirmaba; pero como la especie comenzara a tomar cuerpo, los informadores comenzaron sus trabajos de investigación para determinar lo que hubiere de cierto en cuanto se aseguraba. Sus primeros pasos fueron infructuosos. En la Dirección de Seguridad se guardaba una impenetrable reserva, no obstante lo cual, sí se podía advertir un inusitado movimiento en la brigada de Investigación Criminal y en otras dependencias. Esto dio origen a que los periodistas adquiriesen la convicción de que la noticia debía ser cierta.

Momentos después, en el ministerio de la Gobernación, adonde habían ido algunos periodistas en busca de noticias, les confirmaron el hecho, aunque sin facilitar detalle alguno acerca de cómo se había desarrollado el suceso.

EN EL DOMICILIO DEL SEÑOR CALVO SOTELO

Como en las primeras horas de la mañana las autoridades no facilitasen ninguna versión acerca del secuestro del diputado monárquico, algunos periodistas se dirigieron a la calle Velázquez, 89, donde habitaba en unión de su familia. Al llegar a las proximidades de la casa se podía advertir un gran lujo de fuerzas. Las autoridades habían montado un extraordinario servicio de vigilancia, y para penetrar en la casa era necesario antes identificar la personalidad.

Por fin, alguien pudo ponerse en comunicación con un familiar del señor Calvo Sotelo, quien se limitó a decir que a las tres de la madrugada se habían presentado en la casa varios (guardias de Asalto y otras) personas de paisano, quienes requirieron la presencia del diputado, diciéndole que tenían orden de practicar su detención. El señor Calvo Sotelo quiso hacer valer su condición de diputado; pero le replicaron que tenían que cumplir las órdenes recibidas y no tenían más remedio que detenerlo. Entonces el señor Calvo Sotelo, (acompañado de los guardias) bajó las escaleras, y una vez en la calle subió al camión (de Guardias de Asalto), el vehículo se puso en marcha.

Pasados los primeros momentos de consternación en la familia, algunos se dirigieron a la Dirección de Seguridad para enterarse de la situación del detenido. Como no se encontrase en ese centro policial fueron después a la cárcel, donde comprobaron que allí tampoco se encontraba.

Fue entonces cuando entraron en sospechas que el diputado monárquico podía haber sido víctima de algún hecho delictivo.

LAS PRIMERAS DILIGENCIAS

Al tenerse por la policía la convicción de que el diputado monárquico había sido secuestrado, rápidamente se giraron órdenes oportunas para averiguar lo ocurrido. Agentes de policía partieron en todas direcciones; pero todos los trabajos realizados resultaron infructuosos. (Nadie sabía dónde pudiera haber ido la camioneta que ocupaban los guardias de Asalto.)

Mientras tanto en la Dirección de Seguridad eran interrogadas numerosas personas, tales como los guardias que estaban ayer de servicio encargados de la vigilancia del señor Calvo Sotelo, el portero de la finca y otras que pudieran facilitar alguna pista.

Nada pudo averiguarse. Las primeras declaraciones coincidían en ratificar la forma en qué se practicó el secuestro; pero no se consiguió averiguar nada en relación con el camino que hubiera llevado el vehículo.

(En el curso de estas diligencias llegó a conocimiento de las autoridades que la camioneta empleada para el suceso era la número 17, perteneciente al cuartel de guardias de Asalto de Pontejos.)

CÓMO FUE SACADO DE SU CASA EL SEÑOR CALVO SOTELO

Los periodistas tuvieron que luchar con grandes dificultades para obtener una información, y como en los centros oficiales se guardaba una impenetrable reserva, los informadores se pusieron a trabajar por su cuenta, y de esta forma pudieron obtener importantes detalles acerca de cómo se registró el suceso.

Como ya hemos dicho, minutos después de las tres de la madrugada llegó a la puerta de la casa número 89 de la calle de Velázquez la camioneta (de Asalto 17) que era ocupada por seis u ocho (guardias de uniforme y otras) personas (que vestían de paisano). (Todos ellos descendieron del vehículo y se dispusieron a penetrar en la casa; pero la pareja de ser vicio les interrogó acerca de su presencia en aquel lugar. Entonces uno de los que vestían de paisano les dijo que era capitán de la Guardia Civil, y como los guardias le dijeron que identificara su personalidad les enseñó el carnet.

Los guardias le dejaron el paso franco, y marchando a la cabeza el que decía ser Guardia Civil subieron la escalera.) Una vez en el piso en que habitaba el diputado monárquico llamaron al timbre de la puerta. Momentos después se oyeron pasos de una persona que se acercaba. Por la mirilla preguntó quién llamaba y qué deseaban, y la respuesta que obtuvo fue la de que la puerta fuese abierta (a la autoridad).

(Sin duda alguna la sirvienta que hablaba a través de la mirilla, al ver los uniformes de los guardias, no tuvo inconveniente en franquear la puerta.) Una vez dentro de la casa preguntaron por el señor Calvo Sotelo, respondiéndoseles que estaba descansando.

-Pues dígale que haga el favor de salir.

La sirvienta obedeció el mandato y momentos después salía el diputado, quien al inquirir qué deseaban le contestaron que tenían orden de practicar su detención. El señor Calvo Sotelo inquirió los motivos y (los guardias) se limitaron a contestar que lo ignoraban. Entonces hizo valer su condición de diputado a Cortes: pero tampoco atendieron a este razonamiento, pues, según ellos, habían de obedecer las órdenes recibidas. Ante esta actitud, el señor Calvo Sotelo se dispuso a llamar por teléfono, sin duda a la Dirección de Seguridad, cosa que tampoco le fue permitida.

(Entonces el diputado, a quien una de las personas que ante él se hallaban le había mostrado el carnet de capitán de la Guardia Civil, exclamó:)

-Bien, que conste que me entrego (a la Guardia Civil).

(Dichas estas palabras y rodeado de los guardias, bajó la escalera y ocupó con sus acompañantes la camioneta de Asalto que se encontraba en la puerta de la casa. Acto seguido, el vehículo se puso en marcha, ignorándose el recorrido que se haya hecho.)

GRAN DESORIENTACIÓN EN LAS PRIMERAS HORAS DE LA MAÑANA

Esto que consiguieron averiguar los periodistas es todo lo que sabían las autoridades. (La camioneta era la número 17 de Asalto; pero ¿quién la conducía? ¿Quiénes eran sus ocupantes? Al conocer este extremo, los agentes de la autoridad se dirigieron al cuartel de la Plaza de Pontejos para saber si la camioneta en cuestión estaba allí. La diligencia dio un resultado afirmativo. El vehículo se hallaba en la plaza de Pontejos. Acto seguido se realizó un detenido reconocimiento, apreciando algunas manchas, que se sospecha fuesen de sangre; pero esto no se pudo determinar de una manera clara en la primera diligencia.

LO QUE DICE EL GUARDIA CONDUCTOR DE LA CAMINETA NÚMERO 17

En el juzgado de Guardia durante toda la mañana hubo un inusitado movimiento. Desde primera hora acudían muchas personas militantes del campo monárquico para inquirir alguna noticia de lo ocurrido, y, por otra parte, el juez había citado a declarar a numerosas personas, especialmente guardias de Asalto.

Uno de los primeros que fueron puestos a disposición del Juzgado fue el guardia conductor de la camioneta de Asalto número 17. La declaración que prestó ante el juez fue extensísima, guardándose como es natural, una gran reserva acerca de las manifestaciones que hubiera podido hacer. No obstante, los informadores consiguieron saber que había dicho que anoche, a las once, dejó el servicio y se dirigió a su domicilio para descansar. A las cinco de la mañana volvió de nuevo al cuartel de Pontejos y al dirigirse a la camioneta que conduce pudo observar que no estaba en el mismo lugar que la dejara por la noche, cosa a la que no dio importancia, toda vez que es frecuente que los vehículos sean cambiados de sitio para facilitar la maniobra de otro coche. Aunque añadió que nada sabía acerca del suceso de que había resultado víctima el señor Calvo Sotelo, quedó en el Juzgado en calidad de detenido.

OTRAS DECLARACIONES

También comparecieron varios de los guardias que se encontraban anoche de servicio; pero todos ellos coinciden en manifestar que nada anormal observaron en la plaza de Pontejos y que ignoraban si alguna de las camionetas que salieron era la número 17.)

EL JUZGADO, AL DOMICILIO DEL SEÑOR CALVO SOTELO

En las primeras horas de la tarde el juez de guardia suspendió por unos momentos las diligencias que estaba realizando en el Palacio de Justicia y se dirigió al domicilio del señor Calvo Sotelo, donde interrogó a varias personas.

Las manifestaciones hechas en este diligencia coinciden con la forma en que hemos relatado acerca de cómo se efectuó la detención del diputado monárquico.

LO QUE DICE LA VIUDA DEL TENIENTE CASTILLO

Una vez evacuada esta diligencia marchó el juzgado al domicilio del teniente señor Castillo, asesinado anoche por unos fascistas. La viuda del infortunado oficial se limitó a manifestar que tanto ella como todos los compañeros de su esposo sabían que éste había sido amenazado de muerte.

(UN RECONOCIMIENTO EN LA CAMIONETA NÚMERO 17

A primera hora de la tarde fue llevada al juzgado la camioneta número 17. Seguidamente, el juez de guardia, con los forenses señores Piga y Águila, efectuaron un detenido reconocimiento en el coche. En la parte correspondiente al último asiento, en el lado derecho, se aprecian unas manchas que, al parecer, son de sangre; pero esto no se ha podido determinar, pues han sido lavadas recientemente. De estas manchas y de las huellas dactilares que se han hallado en el vehículo se han sacado copias fotográficas para que el Laboratorio Municipal determine si son o no de sangre.

LOS GUARDIAS DEL CUARTEL DE PONTEJOS EN EL JUZGADO

También fueron requeridos para que comparecieran ante el juez los guardias que prestan su servicio en el cuartel de la plaza de Pontejos, así como los oficiales de esta sección.

La diligencia de tomarles declaración duró varias horas, ignorándose las manifestaciones que hayan podido hacer, aunque es lógico suponer que lo que dijeran no haya aportado ninguna luz al sumario.)

EL CADÁVER DEL SEÑOR CALVO SOTELO SE ENCONTRABA EN EL CEMENTERIO MUNICIPAL

A primera hora de la tarde, en el Palacio de Justicia, comenzó a circular la noticia según la cual el diputado monárquico señor Calvo Sotelo se encontraba en el Cementerio Municipal. Los periodistas, con el fin de confirmar esta especie, se dirigieron a la necrópolis. Al llegar al indicado sitio se encontraron con una estrecha vigilancia de guardias, que impedían la entrada en el Cementerio. Contenidos por la fuerza pública, se encontraban allí numerosísimas personas militantes en el campo derechista, que comentaban el suceso.

COMO FUE LLEVADO EL CADÁVER

No obstante esta estrecha vigilancia, los informadores consiguieron obtener algunas noticias interesantes acerca de cómo había sido llevado el cadáver al cementerio.

A las cuatro de la madrugada llegó una camioneta (ocupada por seis u ocho guardias) a las puertas del Cementerio. El conserje, a quien despertaron, le dijeron que habían asesinado a un sereno y que las autoridades gubernativas habían dispuesto que lo trasladasen al depósito del Cementerio. Como el guarda les pidiese la orden judicial para hacerse cargo del cadáver, le contestaron que ya se la enviarían después. Entonces accedió el conserje y de debajo de uno de los asientos fue sacado el cadáver del diputado a Cortes, que fue conducido al depósito del Cementerio.

El conserje no dio importancia a lo ocurrido, y nuevamente se retiró a descansar; pero a media mañana como no llegasen las diligencias necesarias y, además, conocido el rumor del secuestro del señor Calvo Sotelo, dio cuenta de lo ocurrido a sus jefes superiores en el Ayuntamiento.

Momentos después se personaron en el Cementerio algunas autoridades que identificaron el cadáver, que era el del diputado monárquico.

LOS FORENSES RECONOCEN EL CADÁVER

Inmediatamente después de tenerse noticias oficiales de la aparición del cadáver se trasladaron al Cementerio Municipal dos médicos forenses, quienes, después del reconocimiento, dictaminaron verbalmente que el cuerpo presentaba una sola herida, con orificio de entrada por el ojo izquierdo y salida por el occipital, con pérdida de masa encefálica. No presenta, como se dijo en los primeros momentos, mutilaciones causadas con arma blanca.

No obstante este informe, el juez, mediada la tarde, dispuso que los médicos se trasladasen de nuevo al depósito del Cementerio para practicar un nuevo reconocimiento del cadáver.

LO QUE DICE EL PORTERO DE LA CASA DEL SEÑOR CALVO SOTELO

A las tres de la tarde el portero de la casa donde vivía el señor Calvo Sotelo, Julián García, compareció a la presencia judicial.

Dijo que anoche, a las once, según su costumbre, entornó la puerta de la calle, que no cerraba por completo nunca, pues los guardias se cobijaban allí por la noche. Aproximadamente a las tres de la madrugada oyó en la escalera un movimiento inusitado, y entonces para inquirir lo que ocurría, se levantó de la cama y salió a la puerta. Uno de los guardias que habían quedado en la calle, al interrogarle, le dijo que habían ido a detener al señor Calvo Sotelo, y que, en efecto, momentos después le vio salir (rodeado de varios guardias de Asalto, con los cuales ocupó una camioneta del Cuerpo de Seguridad.

LA SECCIÓN DE GUARDIAS QUE MANDABA EL TENIENTE CASTILLO

También fueron requeridos a primera hora de la tarde, para que compareciesen ante el juez, la sección que mandaba el teniente señor Castillo y el comandante jefe del grupo, y otros jefes y oficiales.

OTRAS COMPARECENCIAS

También han sido llamados para declarar el botones que prestaba servicio al señor Calvo Sotelo y la institutriz encargada de educar a los hijos del diputado monárquico.)

16-Dias de horca y cuchillo.eps

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