Libros

Los periodistas, 40 años de la gran novela mexicana

Carmen Arístegui F.

Los periodistas, de Vicente Leñero es un libro emblema. De quienes luchan por la libertad de expresión y de quienes la detestan. La novela testimonial que narra uno de los capítulos más importantes y significativos en la historia de nuestro país: el golpe del gobierno de Luis Echevarría al periódico Excélsior dirigido por Julio Scherer García, el 8 de julio de 1976. Se cuenta aquí aquello que marcó un antes y un largo después en el periodismo mexicano. El punto de partida para la epopeya de la prensa libre. Compendio de miserias y lealtades. Mirador privilegiado de entrecruces entre poderosos e informadores. La historia de quienes resisten, embisten y se salvan.

Han pasado tres décadas de lo ocurrido aquella tarde de julio en el llamado “Periódico de la vida nacional”, el diario que llegó a ser el más influyente e importante de América Latina, habitado por exclusivas y por las plumas más notables de la época. Por ese motivo y en este corte de la historia se presenta la nueva edición de este libro inevitable. Obligado para estudiantes, periodistas y ciudadanos que no dejan de asombrarse ante los intríngulis de la prensa y los sótanos del poder. Una nueva visita a treinta años de distancia. Tan lejos y tan cerca. Páginas inmunes al paso del tiempo, leídas y releídas por generaciones enteras que no han estado dispuestas a perder ese tramo de memoria y que han encontrado ahí las claves de entendimiento de lo que vino después.

Están aquí los puntos de referencia de lo que serían los nuevos caminos para la prensa nacional. Se delinean los pasos posteriores al atropello de quienes fueron expulsados y los que salieron por su propio pie. Las raíces de lo que hoy perdura y de lo que después se trastocó: Proceso, unomásuno, Vuelta.

El libro de Leñero, novela testimonial, crónica o como se le quiera llamar, ha sido todo este tiempo el abrevadero, por excelencia, sobre las luces y las sombras de la prensa nacional. El retrato escrito de quienes, por un lado, hicieron valer su derecho a pensar, informar y publicar y por el otro quienes optaron por la traición y la ignominia. Estas páginas ofrecen en alto contraste todo aquello que genera repudio o admiración. Son, en el fondo, guía e inspiración para quienes abrazan el periodismo como tarea vital. La estampa más acabada sobre la resolucion ética de quienes se convirtieron en ejemplo y directriz de la prensa mexicana. Es, para decirlo claro, la referencia casi mítica que ha alimentado por años los sueños y aspiraciones del deber ser del periodismo nacional.

Vicente Leñero, ingeniero, escritor y periodista, es, sin duda, una de las plumas más vigorosas y prolíficas de las letras mexicanas. Dentro de su amplia obra, Los periodistas ocupa un lugar principal, desde ahí se da cuenta de los acontecimientos que trajeron la afirmación ética y profesional de quienes decidían el momento y sus respectivas vidas, Leñero, Granados Chapa, Maza, Scherer y todos los periodistas que -sin saberlo a ciencia cierta esa tarde- se perfilaban como lo que hoy son, treinta años después: una parte sustantiva de la conciencia crítica del país.

También desde ahí se contemplan los hechos que condujeron a la cruda ruptura de este diario, sus directivos y el cuerpo editorial, con la parte más poderosa del régimen de entonces. La fractura insalvable con el Presidente de la República, paradójicamente, trajo una condición liberadora y los aires fundacionales necesarios que dieron pie a una nueva era del periodismo mexicano. Después del golpe a Excélsior, pasaron apenas algunos meses para que el desconcierto , la amargura o lo que haya pasado por la existencia de quienes sufrieron el golpe, se tradujera en iniciativas que empezaron a cambiar sustancialmente el rostro de la prensa mexicana. Apenas cuatro meses después se organizó la salida de Proceso, sobradamente el semanario político de mayor influenciay circulación de el país. Es difícil entender lo que ha venido ocurriendo, desde entonces y a la fecha, con los medios de comunicación en nuestro país, sin tomar como referencia de una y mil maneras, lo ocurrido en aquellas fechas de 1976.

Pasarían muchos años de ignominia en las planas de Excélsior para que, finalmente, se viera la expulsión bochornosa de quien, a la mala, llegó a la dirección de este periódico.

Observar las imágenes descompuestas de regino Díaz Redondo con la mirada perdida, balbuceante, y zarandeado por quienes en su momento lo acompañaron en el despejo, resultó, a su salida, un espectáculo que mezclaba, al parejo, el morbo con una extraña reivindicación. Sin embargo, era tarde ya para la revancha histórica. El paternalismo de la escena final de aquel Excélsior, haría recordar -por contraste- las palabras pronunciadas por Granados Chapa lustros atrás como respuesta al atropello de julio del 76: “Yo pienso que debemos salir ahora dignamente, pero esa es una decisión y una responsabilidad personales. Yo asumo la mía y me voy”. Vino después el coro: “Vámonos”. Y la frase repetida: “Yo asumo la mía y me voy vámonos. Yo asumo la mía”.

Mucho tiempo después de la caída de Díaz Redondo cada quien estaba ya en su sitio.

Julio Scherer García, “protagonista, corazón de esta historia” y Vicente Leñero, narrador sin par. Están aquí. Enteros, combativos y absolutamente vigentes. Treinta años después, Los periodistas.

Texto elaborado en 2006 para la edición de aniversario del golpe a Excélsior.

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