Artículo histórico

Participación italiana en el ataque a Santander

Harold Philby

La fuerza que ha atacado Santander está formada por 30 000 hombres, y comprende tres divisiones italianas, dos divisiones navarras, dos tabors (batallones) de Regulares moros, así como seis o siete escuadrones de caballería mixtos de españoles y moros comandados por el general Dávila.

El primer día de la ofensiva las divisiones navarras 61 y 62, lideradas por un tabor de Regulares y protegidas por una intensa barrera aérea y de artillería, cortaron los pasos al suroeste de Reinosa con mucha facilidad. Los milicianos huyeron. En el paso de El Escudo, al este de Reinosa, los italianos tuvieron más dificultad, aunque su superioridad de medios pronto les permitió prevalecer. Atacaron con dos divisiones, los Flechas Negras, utilizados anteriormente contra Bilbao, y los Llamas Negras, formación no mencionada desde la batalla de Guadalajara. La denominada división 20 de Marzo estaba en reserva, pero se utilizó en el último asalto al paso.

Estas divisiones italianas cuentan con 5000 hombres cada una y aunque los Flechas Negras tienen una parte de españoles, las cifras de españoles son anecdóticas en las dos otras unidades. Las tropas ganan cinco pesetas al día en España, cuatro liras para la esposa en Italia y 1,50 liras por cada hijo. Llevan con ellos pequeños diccionarios de conversación español-italiano. El comandante de la división de las Flechas Negras es el general italiano Sandro Piazzoni mientras que el de las Llamas Negras es el también italiano general Bischacianti. También hay otro general italiano, Frucci, ligado a la división 20 de Marzo.

Para ser España, la infantería está muy bien armada. Cada batallón posee una compañía de 12 piezas de ametralladoras y cada sección de 30 hombres lleva dos rifles-ametralladoras, todos italianos. Aparte de artillería de división, cada batallón tiene cuatro baterías de 65 mm y dos baterías antiaéreas de calibre desconocido.
Control del aire

El apoyo aéreo, tanto para la división italiana como para la navarra, ha sido intenso. Había, cuando la ofensiva comenzó, dos pistas de aterrizaje avanzadas para aviones caza en Villarcayo y Aguilar de Campoo, lejos de la línea de frente. Se desconoce el número de aviones en Aguilar, pero se cree que los nuevos cazas Heinkel monoplano (no tan rápidos como los Moscas rusos) operaban desde allí. Villarcayo, controlado por personal de tierra italiano, tiene 30 (tres pequeños escuadrones) cazas Fiat CR 32. Los bombarderos tienen su base en Burgos, donde hay 25, y en Logroño; casi todos son modelos alemanes.

La fuerza aérea rebelde trabajó, como contra Bilbao, en la línea de frente, en las comunicaciones y contra la artillería de Santander, que era débil. Los bombarderos no tuvieron dificultad en silenciar a esta fuerza. La mitad de las bombas arrojadas eran obuses convertidos, sobre todo de 15 cm.

El trabajo más pesado de la ofensiva lo llevó a cabo la artillería insurgente. Una copia de una orden de preparación de la artillería italiana hace referencia a un bombardeo de 60 minutos de fuego lento y 15 minutos de fuego acelerado, disparado por 18 baterías adjuntadas a la división Flechas Negras. El número total de obuses fue de 4505. Si la totalidad de la fuerza italiana tuviese el mismo apoyo (y la cobertura de El Escudo parecía así confirmarlo) deben haber usado al menos 54 baterías, aparte de la artillería del regimiento de una batería de 65 mm para cada uno de los 18 batallones (una división = seis batallones de 850 hombres). Eran, de hecho, una fuerza formidable.

Lo que resulta novedoso en la ofensiva de Santander es el uso masivo de carros de combate, a pesar del paisaje montañoso de Reinosa. Cada división italiana está provista de 50 tanques, un quinto de los cuales parecen ser tanques medianos con un pequeño cañón y una ametralladora, mientras que el resto son los pequeños y omnipresentes Fiat-Ansaldo de dos hombres. Los observadores rusos están impresionados con el rendimiento de este último. Aguilar de Campoo, la base de ataque de las divisiones navarras, cuenta también con un parque de unos 30 tanques; y es probable que el número total usado en la ofensiva pasase de los 200, casi tres veces más que la fuerza utilizada contra Bilbao.

En la provincia de Santander las carreteras van por valles estrechos sin cubrir y entre ellos se hallan grandes extensiones de tierras altas abiertas, con nada que obstruya el ruidoso paso de los Fiat-Ansaldo. No es de extrañar que pudieran izar la bandera de Saboya en lo alto del paso de El Escudo.

En cuanto a la defensa, el aeródromo de La Albericia de Santander ha sufrido intensos bombardeos dos horas antes de que voláramos allí. Hemos tenido que dar cinco vueltas en círculo buscando un sitio donde aterrizar. Los nuevos monoplanos rusos —500 kilómetros por hora, ametralladoras en las alas— no se habían utilizado: estaban descansando en la pista como poderosos saltamontes. Los veríamos más tarde defendiendo la ciudad. Eran claramente más rápidos que los del otro bando; pero los números eran desiguales y sólo podían ser utilizados en la defensa del propio Santander, con escasas incursiones más allá del frente.

The Times, 24 de agosto de 1937

Corresponsales extranjeros en Cervantes virtual

 

Categorías:Artículo histórico

Tagged as: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s