Investigación

De cómo los nazis odiaban a los soviéticos

Antonio César Moreno Cantano*

 

A raíz de la “Operación Barbarroja” (calificada por el mariscal Antonescu como una guerra santa) se desplegó por toda la Europa del Eje una auténtica corriente de odio contra el vecino ruso. Expresado el mismo de multitud de formas, uno de los aspectos más llamativos y atractivos para las masas fue el que se plasmó a través de grandes exposiciones internacionales, que recurriendo al arte (pabellones fotográficos, murales, carteles, esculturas, pinturas) y la propaganda crearon un prototipo del enemigo totalmente despreciable para los ciudadanos germanos, franceses o españoles. Todas estas exposiciones estaban proyectadas a una colectividad que se sobreentendía –máxime en un contexto de contienda mundial- como excitable, impulsiva, apasionada, versátil, inconsecuente, indecisa, accesible a las pasiones violentas y a los sentimientos elementales, fácil de sugestionar. El leit motiv de este tipo de eventos, en definitiva, fue el odio. ¿Por qué usar este sentimiento como elemento vertebrador de la propaganda? Podemos enumerar una serie de causas: 1) puro fanatismo; 2) los dictadores defienden un programa ideológico negativo que únicamente encuentra su razón de ser en principios basados en el miedo y en el mal; 3) la necesidad de poder y control sobre los demás; 4) la búsqueda de recursos (volcar el odio contra un grupo o país para justificar la apropiación de sus riquezas, territorio…); y 5) la cohesión interna de la sociedad mediante la agresión a un imaginario o real enemigo exterior.
Todos estos elementos se pusieron en juego en la exposición anticomunista Das Sowjetparadies desarrollada por el Tercer Reich en 1942. Su punto de partida fue la ciudad de Viena. El objetivo de esta exposición, como explicó el representante del Ministerio de Propaganda, era “diferenciar el caótico mundo del bolchevismo frente a los viejos conceptos alemanes de derecho, moral, libertad, lealtad; mostrar el sufrimiento de millones de personas en Rusia, donde una doctrina convierte a los hombres en animales, frente al modelo de bienestar de Occidente” . Mucho del equipo necesario para esta exposición fue saqueado por escuadrones de propaganda de la Wehrmacht de los edificios y territorios invadidos a la Unión Soviética. El lema que se esgrimió fue “un viaje a través de la URSS”. Para conseguirlo se intentó reconstruir el funcionamiento de la ciudad Minsk (de donde provenían algunos de los objetos expuestos); lugar en el que ya en 1941 se había establecido un ghetto para la población judía. La tónica dominante de esta figuración fue denunciar la existencia de una élite de poder judía rusa; la introspección en la “desdichada existencia” del pueblo; los prejuicios raciales contra los eslavos… Su éxito fue considerable, pues en siete semanas atrajo a prácticamente medio millón de visitantes .
A finales de febrero de 1942, El Paraíso Soviético llegó a Praga, permaneciendo en la capital checa hasta el 29 de marzo. El propósito de esta iniciativa, como reflejó de manera sucinta y directa el diario Prager Wochenschau, era hacer hincapié en el contraste entre el enorme esfuerzo y recursos del Estado soviético en beneficio a su industria pesada y armamentística frente al deficiente y precario nivel de vida de la población local. Se expusieron armas capturadas a los soldados, fotografías, documentales sobre la penosa existencia de los campesinos y obreros, así como abundantes títulos de literatura antibolchevique.
En el vestíbulo de entrada al recinto ferial había carteles y diagramas con datos clave sobre los recursos naturales, la población, la fertilidad del suelo y las condiciones económicas en la URSS… El conjunto de repúblicas soviéticas se presentaron como un área con enormes posibilidades, en el que estaban reunidas todas las condiciones básicas para lograr la prosperidad social plena. No obstante, a través del recurso a gráficos y fotomontajes se “probaba” que esta riqueza se explotó únicamente en beneficio de la gran industria y de la casta dirigente judeobolchevique. Junto a este material de carácter más teórico, se encontraba el botín de guerra de la Wehrmacht en el Este, que fue utilizado para que el visitante se hiciese una precisa idea del peligro real para Occidente de la maquinaria bélica roja. Uno de los objetos que llamó más la atención fue un tanque soviético KV-2, que llegó a circular por diferentes calles de Praga. Como contrapartida a la pompa industrial y militar se presentó el nivel lamentable de la población, en especial de las capas agrícolas. Se ilustraba la situación de las granjas colectivas, de sus cabañas, en las que había figuras de tamaño natural vestidas con harapos…
En mayo de 1942, después de su peregrinaje por Viena y Praga, llegaba la exposición El Paraíso Soviético a la capital del Reich. Este gran acto propagandístico se desplegó sobre una superficie de 9000 metros cuadrados, que formaba una gigantesca “ciudad de carpas” que albergaban en su interior las “pruebas irrefutables” (a través de salas como “La Riqueza de Oriente”, “La penetración germánica en el Este”, “La Fachada del Bolchevismo”, o “Clases en el Estado sin clases”) del modo de vida que sufría la población en la Unión Soviética.
Los millones de visitantes de este tipo de exposiciones daban cuenta de la gran aceptación social que alcanzaron, siendo un arma destacada para lograr la cohesión interna en un ambiente de guerra mundial, máxime cuando las bombas Aliadas llegaban a sus propios hogares y sufrían de primera mano el ambiente bélico. No podemos minusvalorar tampoco el importante papel que jugaron este tipo de actos públicos como mecanismo de consenso y acatación –aunque fuese de manera indirecta- de la política de exterminio total contra los judíos practicada por la Wehrmacht en los territorios ocupados. En conclusión, podemos resaltar que este género de actos públicos contribuyeron a la difusión y aceptación de las tesis ideológicas del nazismo; y favorecieron la homogenización de la sociedad frente a un enemigo claramente identificado y estereotipado.

* Doctor en Historia

Categorías:Investigación

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