Comentario

Editando a Luis Bonafoux 100 años más tarde


Agus y Ana*

Nuestro acercamiento a la figura de Luis Bonafoux y a sus textos se produjo a través de las múltiples y entrelazadas investigaciones que llevamos realizando desde hace más de 10 años sobre las pioneras y los pioneros del periodismo comprometido internacionalmente y sobre todo en la España de entre-siglos: mediados y finales del siglo XIX, y los albores del siglo XX.
Conocimos a Bonafoux leyendo sus crónicas y las menciones que hacían de él en ‘El Motín’, el periódico satírico y anticlerical madrileño del periodista irreductible, José Nakens, del que editamos un libro de sus artículos (‘Puntos negros’) a la par de ‘Bilis’. Disfrutábamos leyendo ‘El Motín’ por su irreverencia, su ironía y porque en esa publicación escribían las más relevantes pioneras del periodismo feminista y republicano federal, y andábamos rastreando sus escritos muy dificultosos de encontrar. Estuvimos varios años acopiando información para editar y escribir uno de los libros más exhaustivos (‘Rebeldes periféricas del siglo XIX’, de Ana Muiña) sobre el movimiento de emancipación de las mujeres y cómo todas estas mujeres valientes no sólo colaboraban en otras publicaciones afines a su ideario, sino que se lanzaron a a editar, dirigir y escribir sus propias publicaciones reivindicativas cuando para las mujeres aún estaba prohibido hacerlo.
Así, por ejemplo, nos encontramos con la eminente madrileña Rosario de Acuña (dramaturga, poetisa, escritora, periodista…) amiga entrañable de José Nakens y de Luis Bonafoux. Sus problemas con el entorno clerical la persiguieron durante toda su vida pero, en particular, se levantó un gran escándalo cuando las primeras mujeres en acceder a la Universidad Central, de Madrid, fueron apedreadas por sus propios compañeros estudiantes, en 1911. Rosario de Acuña, después de leer una crónica publicada en el ‘Heraldo de Madrid’ (14 de octubre de 1911) donde se informaba de lo acaecido, escribió un artículo muy duro, ‘La jarca universitaria’, donde afirmaba, entre otras lindezas, que los estudiantes de la Facultad de Letras: “la mayoría son engendros de un par de sayas: la de la mujer y la del cura o el fraile”. Por estas afirmaciones, perseguida y amenazada por los ‘neos’ católicos, Acuña tuvo que exiliarse. La escritora había enviado a su amigo Luis Bonafoux este artículo y él lo había publicado en ‘El Internacional de París’. Bonafoux fue el primero en divulgar internacionalmente la noticia y en solicitar apoyo para la escritora.
A partir de ahí, fuimos rastreando los escritos de Bonafoux, hasta que cautivados por su lucidez y su tono corrosivo, nos decidimos a editar uno de sus libros más desconocidos e interesantes: ‘Bilis’.
‘Bilis’ es una recopilación de crónicas políticas, sociales y literarias publicadas en París, 1908, por el gran escritor Luis Bonafoux; uno de los periodistas más lúcidos y satíricos de entre-siglos, maestro de maestros, considerado en su tiempo el moderno Quevedo y hoy, un absoluto olvidado.
Sobresaliente polemista, su instrumento de trabajo principal fue el artículo de periódico, con unas características de estilo, tema y enfoque que armonizados entre sí originaron un género específico, la crónica bonafouxiana, de notable influencia en Ortega y Gasset, Rubén Darío, o Julio Camba. Luis Bonafoux era conocido como el ‘cronista viajero’ –cosmopolita y exiliado–, escribió en multitud de publicaciones dispersas por todo el mundo: fue corresponsal asiduo del excelente ‘Heraldo de Madrid’, ‘El País’, ‘Alma Española’, ‘El Diluvio’ y un largo etcétera; sus escritos aparecían en la prensa satírica más importante de su época: ‘La Campana de Gràcia’, ‘Gil Blas’, ‘Madrid Cómico’, y sobre todo en ‘El Motín’ el periódico de su gran amigo, el periodista anticlerical más estimado: José Nakens; asimismo Bonafoux fundó periódicos: ‘El Intransigente’ (1892), ‘La Campana’ (1898), y el ‘Heraldo de París’ (1900).
Luis Bonafoux nació en Burdeos (1855-1918); de apellido y nacimiento galo, también era antillano: hijo de un situado comerciante francés guayanés y de una venezolana, ambos residentes en Puerto Rico, entonces colonia española. Fue español de adopción pues a los 15 años de edad su padre lo embarcó hacia España para estudiar en Madrid, ciudad que no abandonó hasta su exilio. La existencia de Bonafoux fue un periplo, acuciado sin descanso por las penurias económicas y la persecución política. Tuvo que desaparecer de Puerto Rico, después de ser apedreado; y de Madrid, su vida corría peligro. Así, huyendo, llegó a Francia donde residió hasta que Clemenceau, ministro del Interior y de la Guerra, le invitó a marcharse perentoriamente. Recaló en Londres donde falleció de tristeza y de amor al no poder soportar la pérdida de su compañera de toda la vida, Ricarda Encarnación Valenciaga.
La Linterna Sorda, al publicar ‘Bilis’, levantamos la conspiración del silencio mantenida sobre esta admirada figura de las letras para descubrir toda la fuerza y vigencia de sus escritos. Esta excelente obra literaria jamás se ha reeditado desde 1908 hasta hoy.

Con Luis Bonafoux, José Nakens y Albert Camus abrimos una nueva colección editorial: ‘Lo que no debe decirse’ dedicada a los textos de las figuras pioneras del periodismo comprometido, de ‘combate’ –como así se definían–, ilustrados con las páginas originales de sus obras y con imágenes inéditas.

*Editores de La linterna sorda

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