Investigación

Enrique Meneses, un reportero español en Sierra Maestra

Patricia Calvo González[1]

La Revolución Cubana a día de hoy sigue generando simpatías y animadversiones a partes iguales según el filtro por el que se mire. Pero si volvemos la vista al origen, esta retrospección nos lleva inmediatamente al romántico entorno de Sierra Maestra, con hombres embutidos en uniformes verde-oliva, con un habano colgando de los labios y un fusil en la mano. Se puede afirmar que la responsabilidad de la forja de esta imagen recae exclusivamente en los medios de comunicación, que a finales de la década de los cincuenta del siglo XX se encargaron de que las instantáneas de los guerrilleros cubanos dieran la vuelta al mundo. Y en esta amplia difusión tuvo mucho que decir el trabajo del fotoperiodista español Enrique Meneses, que viajó a las montañas orientales de Cuba a finales del año 1957 para lograr un amplio reportaje publicado por el semanario francés Paris-Match en la primavera de 1958.

Enrique Meneses pisó suelo cubano sin tener conocimiento de que una revolución se había puesto en marcha, pero su “agudeza de reportero” (y un poco de fortuna quizá) lo llevó a colarse en las intricadas rutinas de la Sierra Maestra al lado de Fidel Castro. Este trabajo gráfico ha sido reproducido en multitud de ocasiones pero, tomando sus palabras, “es el reportaje que más tiempo me ha durado”[2].

Meneses con los Castro

Enrique Meneses, a la derecha, con los hermanos Fidel y Raúl Castro en Sierra Maestra

La revista francesa publicó una selección de las imágenes enviadas por Meneses desde Cuba en tres números: 8 de marzo de 1958, 12 de abril de 1958 y 19 de abril de 1958 (en este último, aparece una fotografía de Fidel Castro tomada por el periodista español en portada). Las primeras instantáneas aparecieron tras el secuestro del piloto de Fórmula 1, Juan Manuel Fangio, durante el Gran Premio de La Habana. “Chez les rebelles qui ont enlevé Fangio” rezaba el titular. Pero, aunque las fotos eran reales, la información era incierta, por no decir errónea, puesto que los responsables del rapto del corredor eran los miembros del Movimiento 26 de Julio que operaban en la capital, no los de la Sierra, a más de setecientos quilómetros de distancia y ajenos a los planes que se llevaron a cabo en la ciudad. Esta dinámica nos hace ver la relevancia que tienen los medios de comunicación respecto de la construcción de la realidad.

En general, la impresión dejada por los reportajes de Meneses muestran una balanza directa o indirectamente inclinada hacia la postura rebelde, con el idealismo y la búsqueda de justicia que destilaban las declaraciones otorgadas a los medios. La otra impronta que deja clara en el lector es la personificación de la insurrección en Fidel Castro, en el que se deposita el liderazgo y la construcción de la misma (sobre todo al protagonizar más de la mitad de las instantáneas y no existir ninguna imagen de otro líder opositor). El romanticismo y la mística salen también reforzados en estos trabajos, ya que el escenario imaginado de la Sierra Maestra plasmado en los escritos de los periodistas que entrevistaron a Castro con anterioridad se convierte en un escenario real, un lugar alejado y exótico donde se mezclan la poesía y las prácticas de tiro.

No obstante, la experiencia de Enrique Meneses transmite, desde una perspectiva particular, una línea de pensamiento más general: la que hace referencia a la dimensión pública de los movimientos revolucionarios de un modo más amplio y del proceso cubano más específicamente.

El análisis del caso concreto del periodista español, tanto en su faceta personal como profesional, pone rostro y voz a una parte de la práctica mediática y propagandística durante la insurrección cubana. A través de Meneses comprobamos entonces que, a pesar del dirigismo y planificación de la relación con la prensa por parte de los líderes del Movimiento 26 de Julio, la contingencia y el azar influyeron de forma definitiva en la presencia de la guerrilla en los medios de comunicación a nivel internacional.

Este relato particular vehiculiza también la medición de la dimensión pública del conflicto cubano y sienta las bases de la construcción de la mitología guerrillera y de liderazgo de sus promotores, así como establece las estrategias seguidas para que este simbolismo fuera difundido dentro y fuera de las fronteras cubanas. El trabajo de Meneses se alza así como la pieza de un puzle que arroja luz acerca de la construcción simbólica y de posicionamiento favorable hacia la causa rebelde por parte de la opinión pública internacional.

1

Revista Bohemia

En definitiva, lo particular se inserta en un contexto mediático global que difundió ideas y símbolos de carácter eterno desde la perspectiva actual. Las dinámicas guerrilleras cubanas no se entenderían sin el papel de los medios de comunicación ni de la propaganda, plasmados en documentos hemerográficos y testimoniales que ayudan a la comprensión de un proceso revolucionario desde un punto de vista apenas considerado. Y un periodista español tuvo que ver en ello.

Eterno curioso comprometido con su profesión, Enrique Meneses no dejó nunca de mirar por su objetivo ni de plasmar la realidad que observaba. Hasta su fallecimiento (el 6 de enero hará ya dos años), el periodista mantenía y alimentaba su blog y su twitter con sus improntas acerca de la geopolítica internacional. Presente en la guerra del Canal de Suez en 1956 y en la insurrección cubana en 1958, corresponsal en la India y en Oriente Medio y freelance por Europa y Nueva York, a partir de la década de los sesenta dirige diversos espacios en Televisión Española así como el ABC de Las Américas y la edición española de Playboy. Radio, televisión, prensa, nuevos medios, Meneses evolucionó con los tiempos siendo siempre lo que él era: un periodista.

Para saber más:

Calvo González, P. (2014): La Sierra Maestra en las rotativas. El papel de la dimensión pública en la etapa insurreccional cubana. Tesis doctoral. Departamento de Historia Contemporánea y de América, Universidad de Santiago de Compostela (España).

Calvo González, P. (2012): “Enrique Meneses, un periodista español en Sierra Maestra”, en Semata. Ciencias Sociais e Humanidades. La presencia de España en América. Coord. Pilar Cagiao, Manuel Nuñez y Víctor Mínguez. 24, pp. 471 – 487. Disponible en http://www.usc.es/ revistas/index.php/semata/article/view/1105/1028

Lafuente, G. (ed.) (2013): Meneses. La vida de un reportero. Madrid: La Fábrica

Meneses, E. (1966): Fidel Castro. Siete años de poder. Madrid: A. Aguado

Meneses, E. (1995): Castro. Comienza la Revolución. Madrid: Espasa Calpe

Meneses, E. (2006): Hasta aquí hemos llegado. A Coruña: Ed. del Viento

[1] Licenciada en Periodismo (2004), máster en Historia Contemporánea (2009) y doctora en Historia Contemporánea (2014) por la Universidad de Santiago de Compostela (España). Su interés investigador se centra en el papel de los medios de comunicación y la propaganda en los movimientos revolucionarios latinoamericanos, especialmente en el caso cubano. Más información: https://histamerica.wordpress.com/miembros/patricia-calvo-gonzalez/ y https://usc-es.academia.edu/PatriciaCalvo

[2] Gran parte de la experiencia de Enrique Meneses en Cuba está extraída de diversas entrevistas mantenidas por la autora del artículo con el periodista desde el 2009 hasta el 2012.

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