Artículo histórico

Ángel Pestaña, el sindicalista anarquista de vocación moderada

Jaime Claramunt

Las divergencias y los choques entre sindicalistas y socialistas fueron constantes en Barcelona. A veces pareció que llegaban a una avenencia, pero fue solo aparente, ya que eran dos bandos absolutamente irreconciliables.

A menudo sindicalistas y socialistas pusieron término a sus discordias sangrientamente. En mayo de 1937 desarrolláronse en las calles de Barcelona escenas de una crueldad feroz.

Hubo verdaderas batallas campales en las que resultaron no pocos muertos y heridos. Varios jefes del sindicalismo español se creyeron el deber de acudir a Barcelona para calmar los ánimos exaltadísimos de sus correligionarios. El tránsito por las calles barcelonesas se hizo por aquellos días muy peligroso a causa de los repetidos tiroteos que se producían entre los dos bandos obreros contendientes.

De la Confederación Nacional del Trabajo desprendióse el grupo que dirigía Ángel Pestaña, el más ponderado y comprensivo de los dirigentes del obrerismo vanguardista español.

Y, principalmente por eso, el Partido Sindicalista de Pestaña fue el que menor número de adeptos reunió y el que menor influencia tuvo en el movimiento subversivo de España.

Fui amigo de Ángel Pestaña y pude apreciar sus excelentes cualidades como hombre y como propagandista de un ideal. Su honradez fue acrisolada. Vivió siempre con la mayor modestia de su trabajo de relojero. Como sus ingresos eran exiguos, su esposa le ayudaba a proporcionarse los medios indispensables para la vida de ambos y de sus hijos.

La bondadosa mujer tenía un puesto de venta en uno de los mercados de Barcelona.

Ángel Pestaña era castellano viejo. Desde muy joven se dedicó a la propaganda obrerista y por ello viose obligado a marchar a Francia. Después, trasladose a Barcelona donde se dedicó a la propaganda sindicalista. Su vida desde entonces fue muy agitada. Se le hizo objeto de diversos atentados por sus enemigos del sindicato libre y sufrió numerosas persecuciones por parte de los agentes de la autoridad que injustamente le consideraban como un elemento peligroso.

Por el contrario, Pestaña en ocasión alguna mostrose partidario de la violencia. Todo lo confiaba a la propaganda pacífica y al proclamarse la Segunda República bien puede decirse que se olvidó de que era obrero y se consagró completamente a la defensa del nuevo régimen.

Hallábase absolutamente identificado con el programa del Partido Republicano Federalista Español.

En los últimos tiempos de la República visitaba a menudo Ángel Pestaña la redacción de El Diluvio donde comentábamos muy pesimistamente los sucesos de la actualidad. Pestaña lamentábase amargamente de los desatinos y errores de todo género cometidos por el proletariado extremista español.

Pestaña librose de presenciar el trágico fin de la República, pues poco antes que esta cayese falleció en la ciudad de Barcelona.

Los gobernantes de la República, procediendo justicieramente, otorgaron una pensión a la compañera e hijos de Pestaña. Más creo que ni tan solo cobrarían la primera mensualidad, pues por entonces sobrevino el derrumbamiento del régimen republicano.

El socialismo dividiose en Cataluña en dos ramas: la constituida por el Partido Socialista Obrero Español, fundado por Pablo Iglesias, y la Unión General de Trabajadores, de una parte, y, de otra, el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña) formado únicamente por elementos de la región catalana. De significación marcadamente catalanista y rusófilos al servicio de Stalin, hacía sus propagandas en catalán, tenía por jefe a Juan Comorera y por órgano periodístico al diario Treball (Trabajo) que se publicaba en Barcelona.

A las agrupaciones obreras ya indicadas hemos de añadir el Partido Comunista Español, que estuvo casi en constante pugna con los socialistas.

Estos, al final de la guerra, en Madrid persiguieron a los comunistas con una ferocidad que nunca se había puesto de relieve en la lucha del proletariado español con sus más encarnizados enemigos.

Agreguese a este mosaico de agrupaciones proletarias extremistas el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) rusófilo también, como el PSUC, pero no adicto a Stalin, sino al disidente Trotsky.

Intervención de Jaime Claramunt en CMZ Radio de La Habana en los años 40, recuperada en el Archivo Nacional de Cuba

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