Libros

De Cambio 16 a Diario 16

Pedro Farias

El 5 de mayo de 1971 se constituye en Madrid Información y
Publicaciones S.A (INPULSA). La sociedad la fundan 16 “amigos” que
persiguen la idea de crear una publicación semanal que entrara como
“viento fresco” a la cerrada España de los últimos años de la dictadura
franquista. Estos 16 eran J. Luís Barreiros Conde, Blas Calzada, Luís María
de la Fuente, José Félix Rivera, Juan Tomás de Salas Castellano, Romualdo
de Toledo, Antonio García Ferrero, Domingo Carmelo Vázquez, Luis
González Seara, Juan Huarte, Alfredo Lafita, Miguel Muñiz, Alejandro
Muñoz Alonso, Miguel Ortega, Cesar Pontvianne y Enrique Sarasola.
Con cinco millones de pesetas y el permiso de edición para un
“Semanario de Economía y Sociedad”, comienza la singladura de una
nueva revista con el significativo nombre de Cambio, al que se le añade el
número 16 que corresponde a sus fundadores. “16 amigos; 16 ilusiones
unidas, 16 sueños distintos para un mismo fin, cambiar España” dirá J.
Tomás de Salas sobre el significado del emblemático número.

La primera revista se creará desde un modesto piso de la C/ García
Paredes de Madrid. El diseño será obra de Ernesto Peralino, un joven
argentino recién llegado a España, y la línea editorial corresponderá a su
“alma mater” y capitán durante años, J. Tomás de Salas.
Pero lo más significativo de esta nueva publicación será su lenguaje.
Para Martínez Albertos, el lenguaje de Cambio 16 es obra de Martínez
Soler y de Manolo Saco, así como del tándem Manolo Velasco y Ricardo
Utrilla. “Los primeros a base de intuición e ingenio a raudales, los segundos
conocedores de las técnicas del Depth Reporting, a través de los más
famosos semanarios informativos como Time o Newsweek. A los primeros
les cabe el mérito de haber introducido una jerga particular, que rompía
con los moldes propios de ABC o Triunfo.”

El gran despegue de la revista se produce en 1974. De 20.000
ejemplares de venta a la semana, pasarán a 150.000. Al semanario se van
incorporando grandes profesionales como J. Oneto, Román Orozco, Pablo
Sebastián, M. Ángel Aguilar o J. Luís Gutiérrez. En 1975, Cambio ya era la
primera publicación del país con tiradas en torno a los 400.000 ejemplares.
Pero el año decisivo será 1976. De 33 personas contratadas en 1975, se
pasa a 240 empleados. La expansión del Grupo, como todo lo que se hará en
la “Casa 16”, se producirá precipitadamente, sin una planificación
empresarial y gerencial correcta.

En este año se crea Historia 16, y también se lanzará al mercado Diario
16 (D16). Para Román Orozco, Subdirector fundador del periódico, estos
son algunos de los motivos que llevaron a la fundación del diario:

“El nacimiento del periódico ha sido un poco como casi todo lo que ha habid
en el Grupo 16, precipitado. En el año 75 sólo existía Cambio 16 e Historia 16, se ganaron 500 ó 600 millones de pesetas y hubo un momento en que los
accionistas pensaron en, o bien comprar unas oficinas permanentes en la zona de Serrano, cerca del Bernabéu (un edificio de 4 plantas muy moderno que incluso estuvimos viendo), o invertir en otro producto periodístico. Y hubo mucha gente que pensamos que esta segunda opción era más interesante y decidimos invertir en el periódico diario.

La precipitación va a ser la nota dominante. Significativo es también el
testimonio de J. Tomás de Salas sobre los motivos que le llevaron a crear el
periódico:

“Estamos en el año 76, se acababa de morir Franco. Nosotros lanzamos la
idea en el 74-75. Cuando Franco se muere nos parece que es el momento del
diario. La idea es muy clara. Con Cambio estábamos teniendo un éxito brutal. Nos parecía que nuestros lectores, que eran en ese momento un millón, una cosa espectacular, que querrían leernos, en vez de una vez por semana pues una vez al día. Esa es la idea del diario, la idea que compartíamos todos el equipo profesional de la casa, todos creíamos que había que hacer el diario, no tanto en el equipo capitalista que tenía mucho miedo al periódico, pues significaba un salto de calidad enorme.”

El mismo J Tomás reconoce que el lanzamiento de D16 se hace desoyendo los consejos del equipo capitalista, fruto de la intuición y del exceso de confianza ante el éxito obtenido con Cambio 16.

NACIMIENTO DE D16

“Libertad, sin ira, Libertad”. Bajo estas notas del grupo Jarcha aparecerá el primer número de D16, el 18 de octubre de 1976. Compartiendo quiosco con otras nueve cabeceras de Madrid, el periódico (inicialmente vespertino) surgirá con dos hándicaps importantes: la precipitación y el hecho de que pocos meses antes otro diario había salido a la calle con no menos ambiciones: El País.

De esta forma se referirá J. Tomás de Salas a las empresas que componen el
Grupo 16:

“La idea original, era la de aparecer al día siguiente de la muerte de Franco
(20 de Noviembre de 1975), pero el propósito se frustró. El permiso político para la creación del diario con su cabecera propia (el 16), se dilató casi un año; no fue definitivo hasta siete meses después de la muerte del general. Casi once meses después de la muerte de Franco DIARIO 16 estaba por fin en la calle51 ”.

A pesar del retraso, el periódico aparecerá, como hemos visto, presuroso,
fruto de las ilusiones que el equipo fundador había depositado en un
periódico que, según ellos, “nacería con el éxito y en halo de multitudes por
llevar en su cabecera el mágico 16, que tantos y tan rápidos éxitos había
dado al semanario”. Tras el intento fallido de comprar Nuevo Diario,
cerrado en aquella época, el lanzamiento del periódico se hizo con una
desproporcionada previsión, por parte de sus gestores, de 350.000
ejemplares de tirada en los primeros tres meses. Antonio Perales, Director
comercial, había valorado, tras un estudio de mercado, en 150.000 los
lectores diarios potenciales. Con estas cifras tan desorbitadas y alejadas de
la realidad (no superaría los 74.000 ejemplares el primer año) es normal
que su primera época se encuentre marcada por el fracaso.

Pero estas pretensiones no sólo las tendrá Perales. J. Tomás de Salas en
el editorial del nº0 también participará de esa idea de “reventar el mercado”
pensando que el éxito de ventas sería indescriptible. La salida del periódico
fue precipitada, sin un claro planteamiento y con una débil infraestructura
empresarial:

“Muchas veces he pensado con espíritu autocrítico”, dice Juan Tomás de
Salas en el artículo que publicó en conmemoración del 16 aniversario del
periódico “que el diario nació precipitadamente, pero también es cierto que nació seis o siete meses después de lo que hubiera sido necesario. Había una carrera contra el reloj: El País (aparecido el 4 de mayo de 1976) estaba pendiente de su permiso al mismo tiempo que nosotros y los dos sabíamos que aunque hubiera espacio para las dos partes, quien primero llegara a los lectores iba a contar con ventaja…. Cuando se empezó a formar la redacción de D16, al fin autorizado, El País ya llevaba su serio, y digamos, triunfal rodaje de casi tres meses en el quiosco. Eso nos obligó a buscar una alternativa a lo que pudo haber sido nuestra idea original. Una idea menos seria en las formas (una de las razones del éxito de Cambio 16 había sido su desparpajo, su aparente desenfado provocador, ésa había sido nuestra fórmula), pero con la misma seriedad de fondo. Cambiamos sobre la marcha: el mercado de prensa matutina estaba saturado en aquel 1976 y tomamos una decisión que el tiempo nos obligó a corregir: fue salir como un periódico vespertino en un momento en que la prensa de la tarde no sólo declinaba por sus propias insuficiencias, sino también porque los hábitos de lectores y vendedores estaban sufriendo una transformación sin marcha atrás”.

Aunque no se consigue el objetivo de “barrer el mercado”, y D16 nace,
según palabras de Ricardo Utrilla, como “un vespertino frivolón”, lo que sí
se consigue es lanzar al mercado un diario con un marcado afán innovador
y donde todo, desde su equipo Director hasta la gente de talleres, se
encuentra unido en la idea de aplicar en su publicación las técnicas del
“Nuevo Periodismo Norteamericano”.

El primer Director de la publicación es Ricardo Utrilla, hasta ese
momento en funciones de codirección en Cambio 16. Con la primera
persona con la que Utrilla va a contar es con Román Orozco al que situará
en el puesto de Subdirector. Entre los dos ponen en marcha la redacción del
periódico, una redacción que intentan crear con “espíritu democrático” y
que describe así Román Orozco.

“Estuvimos trabajando varias semanas en un proyecto de cómo deberíamos
contratar a una redacción. En esa época, Cambio 16, con una tirada de casi
medio millón de ejemplares, era una golosina para muchos periodistas que
sabían que practicábamos un periodismo más moderno, y tuvimos muchas
dificultades pues había docenas de personas que querían trabajar en aquel
periódico. De forma que lo que hicimos fue ir de arriba a abajo nombrando cada cargo: El Director me nombraba a mí, luego se contrataba a los redactores jefes, los redactores jefes (todos de acuerdo) proponían y contrataban a los jefes de sección y luego cada jefe de sección discutía, conmigo o con el Director, a quién se proponía como redactor de su sección. De esta manera, con la elección que hacía cada uno, se conseguía que cada jefe de sección pudiera contar con su mini equipo”

Para una mejor convivencia entre todos los miembros de la redacción,
Román Orozco mandó fabricar una mesa con forma de herradura donde,
como reflejaba el número cero que salió a la calle el día 17 de Octubre de
1976, “Director, Subdirectores, Redactor Jefe y Confeccionadores se sientan
en la misma mesa”.
La plantilla del primer D16 estaba compuesta por 61 personas entre las
que destacan: Ricardo Utrilla (Director), Román Orozco, Juan Roldán, J.
Carlos Algañaraz (Subdirectores), Francisco Basterra (Redactor Jefe),
Justino Sinova (Nacional), Antonio Iborra (Laboral), José García Abad
(Economía), Eduardo Sanmartín (Internacional), Alberto Otaño (Local),
Juby Bustamante (Sociedad y Cultura), Luis Núñez Ladevece (Opinión),
Francisco Yagüe (Deportes), Luis Fernández de la Cancela
(Diagramación), Rafael Herrera (Documentación), Eduardo Cáliz
(Fotografía); en la redacción: Lola Carretero, Carlos Pérez, Carmen
Jiménez, Beatriz Andrada, Paco Pérez Abellán, Alberto Valverde, Carlos
Bradac, Lola Infante, Encarnita González Herrero, Joaquín Sáenz Urturi,
Felipe Sevillano, Fernando Gracia, Gloria Díez, Emiliano García, Paco Gil,
Teresa Gil, Victoria Galán, Manuel Quintero, Ángel Arriba y Juan De Dios
Mellado.
Utrilla tenía en mente la realización de un periódico al estilo del Herald
Tribune pero no fue posible al convertirse inicialmente en vespertino. El
diseño corrió a cargo de Luis Cancela, primer Jefe de Diseño. En el número
0 D16 se anuncia como “El primero en España que aparezca
simultáneamente en diversas ciudades, con un tratamiento especial para
cada una de ellas y usando los más modernos sistemas en el campo de la
transmisión electrónica..”. La idea era la de teletransmitir el periódico por
canales telefónicos de alta velocidad y banda ancha, enviando desde
Madrid los facsímiles por ordenador. Los equipos iniciales adquiridos a la
empresa inglesa Muirhead, eran los mismos que utilizaba el Herald
Tribune, (modelo a seguir), y que también compartían Le Fígaro, Corriere
de la Sera, Il Menssaggero, Daily Mirror, The Guardian o el diario Ruso
Pravda.

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