Miseria de las alturas

Luis Bonafoux

¿Recuerda el lector que en el período más angustioso de la guerra de los Balcanes, cuando se teme que Austria declarase la guerra, un publicista francés, nacionalista por más señas, convencido de que el imperialismo enfermizo del archiduque Francisco Fernando produciría, más tarde o temprano, una hecatombe en toda Europa, no tuvo reparo en desearle la muerte, “porque el anarquista que lo matase –dijo él- haría un bien a la Humanidad?”

Exilio, represión y expolio económico

Gil Toll

Los primeros exilios de la gente de Heraldo de Madrid llegan en 1937. El director histórico, Manuel Fontdevila, se instala en París, acompañado del jefe de redacción, Alfredo Muñiz. Allí coinciden con otros periodistas destacados, como Manuel Chaves Nogales, que tras su paso por Heraldo de Madrid había ocupado la subdirección de Ahora.

Un periódico en guerra

Gil Toll

En la mañana del 28 de marzo, la redacción de Heraldo de Madrid permanecía en silencio. La radio encendida transmitía música militar como banda sonora del avance de las tropas franquistas por el extrarradio en dirección al centro de la ciudad. En la sala de redacción estaba el director de los últimos tiempos, Federico de la Morena, los redactores Enrique Ruiz de la Serna, Juan Antonio Cabero, Eduardo de Castro, Antonio Uriel y Diego San José. También estaban el caricaturista Sama y el fotógrafo José María Díaz Casariego.

De Periodismo

Manuel Chaves Nogales

Al distinguido sportman D. Mariano Benlliure y Tuero, hijo del gran escultor del mismo nombre, le publica hoy el fraternal colega El Liberal un artículo sobre periodismo y reportaje. El tema me interesa y aprovecho la ocasión para darme por aludido, aunque esta no haya sido la intención del comunicante.